TAMBOMACHAY

En castellano o Tampumachay (quechua: tanpu mach'ay, lugar de descanso) está ubicado cerca del Cusco. Es un sitio arqueológico que fue destinado al culto al agua y para que el jefe del Imperio Inca pudiese descansar. Este lugar también es denominado Baños del Inca.

Consta de una serie de acueductos, canales y varias cascadas de agua que discurren por las rocas.
Lo sorprendente de esto es que de una cascada principal, los Incas crearon 2 cascadas secundarias, las cuales son exactamente iguales. Es decir, si uno coloca dos botellas vacías, una en cada cascada, las 2 se llenan al mismo tiempo.

Aquí también hubo una especie de jardín real cuyo regadío provenía de un complicado sistema de canales especialmente hechos para tal función. Así mismo constituía una zona de control de las personas que venían del Antisuyo, porque allí existía un torreón de control.

Descripción del sitio
La composición consta de tres andenes paralelos. Sobre el último se erige un grueso muro (15 metros de longitud por 4 metros de altura) adornado con cuatro hornacinas. Las piedras han sido perfectamente encajadas. Una red de canales subterráneos llevan agua hasta una poza en el nivel más bajo. Allí dos vertederos mantienen un flujo constante de agua limpia y clara que viene de otra poza que está a un nivel más alto.

Mirando el monumento desde el río se observan dos gruesos muros que cortan el muro de sostenimiento. El que mira al río tiene dos nichos grandes y el segundo, casi perpendicular al primero, tiene una puerta con doble jamba. Este tipo de puerta era utilizada por los incas para resaltar la importancia de un lugar. Por esa puerta se llega a una habitación pequeña en la que es visible el agua que aflora de las entrañas de la tierra.

Belleza y sencillez
No se ha podido descubrir hasta ahora el origen del manantial que abastece de aguas tan limpias y abundantes a las fuentes. Algunos creen que la suave pendiente donde se emplaza el sitio no tiene capacidad para producir esas aguas y que ellas podrían originarse en la margen opuesta del río. De lo que no queda duda es de la perfección en el labrado de los canales. El sonido del agua, la tranquilidad y la paz del ambiente, así como la forma cerrada y recogida del espacio en el que fue construido, dan a Tambomachay una atmósfera peculiar. Además, es una gran muestra de la habilidad de los arquitectos andinos para armonizar las construcciones con el paisaje.

Culto al Agua

El agua en sí misma fue venerada como fuente de la vida. Tambomachay posee un extraordinario sistema hidráulico. Dos acueductos artísticamente tallados en la roca transportan y mantienen un flujo constante de agua limpia y clara durante todo el año, que viene de una poza que está a un nivel más alto. Esta red de canales subterráneos vierte sus aguas en una pequeña poza de piedra en el nivel más bajo. Esta poza tuvo que ser una fuente litúrgica, donde el inca rendía culto al agua con los grandes del Imperio. El "Baño de la Ñusta" tiene mucha similitud al de Ollantaytambo, de piedras perfectamente ensambladas, con reborde tallado y canaletas para el desagüe. Aunque hoy es una obra a cielo abierto, los cimientos parecen indicar que originalmente fue un recinto cerrado. Se ingresa a través de cuatro andenes de pórtico trapezoidales de doble jamba. Desde el río se observan dos gruesos muros que cortan el muro de sostenimiento. Uno de ellos mira al río y tiene dos nichos grandes, el segundo, casi perpendicular al primero, tiene una puerta con doble jamba. Este tipo de puerta era utilizada por los incas para resaltar la importancia de un lugar. Por esa puerta se llega a una habitación pequeña en la que es visible el agua que aflora de las entrañas de la tierra. No se ha podido descubrir hasta ahora el origen del manantial que abastece de aguas tan limpias y abundantes a las fuentes. Algunos creen que la suave pendiente donde se emplaza el sitio no tiene capacidad para producir esas aguas y que ellas podrían originarse en la margen opuesta del río. De lo que no queda duda es de la perfección en el labrado de los canales. El sonido del agua, la tranquilidad y la paz del ambiente, así como la forma cerrada y recogida del espacio en el que fue construido, dan a Tambomachay una atmósfera peculiar. Además, es una gran muestra de la habilidad de los arquitectos andinos para armonizar las construcciones con el paisaje.